Euphoria: la montaña rusa de la adolescencia

Euphoria - 2

Por Martina Ruiz
Diseño: Camil Camarero

Dos episodios especiales que reflexionan sobre la dependencia que generan las drogas y las relaciones.

Euphoria, la exitosa miniserie de HBO, estrenó dos nuevos capítulos durante el mes de diciembre y enero. Estos funcionan como conectores entre la primera temporada (2019) y la segunda, que aún no comenzó a rodarse debido a la pandemia. Su director y guionista, Sam Levinson, decidió que estos dos episodios especiales sean totalmente distintos a lo que estamos acostumbrades, el icónico estilo estético de las luces neón, el glitter, los movimientos de cámara poco usuales y la banda sonora estridente no caracterizan en absoluto las situaciones que se relatan en este caso. Ahora la acción se centra, en ambos episodios, en una conversación privada e introspectiva que refleja qué es lo que está sucediendo en la mente de las protagonistas y cómo los mismos hechos inciden de forma distinta en la realidad de cada una.

Recordemos que la historia transcurre en la actualidad y los personajes son un grupo de adolescentes que asisten a la escuela secundaria en Estados Unidos. Su protagonista, Rue -interpretada por Zendaya M. S. Coleman- es una joven de 17 años que padece una adicción a las drogas desarrollada desde su infancia debido al consumo de medicación psiquiátrica para tratar numerosos trastornos que incluyen, ansiedad, bipolaridad y TOC. Durante los siguientes años Rue emplea las drogas como un filtro de la realidad; encuentra en las sustancias aquella estabilidad que necesita a nivel emocional. En su penúltimo año atraviesa una sobredosis y debe ser internada en un centro de rehabilitación. La primera temporada tiene como inicio el momento en el cual sale de este instituto y vuelve a las clases en la secundaria y finaliza con una fuerte recaída que deja al público expectante.

Algo en qué creer

El primer episodio especial se titula “Trouble Don’t Last Always” y transcurre en una cafetería durante Nochebuena, mostrando el lado B de la época de las fiestas, contado desde la perspectiva de quienes no fueron invitades a la mesa navideña. Los hechos se dan en la intimidad de una charla entre Rue y Ali, exadicto y actualmente su tutor en la búsqueda de la sobriedad. Este personaje, lejos de ser compasivo con Rue, busca ser incisivo y mostrarle cómo su vínculo con las drogas repercute en su entorno y perjudica su relación con quienes ama. 

Durante la primera parte de la serie pudimos notar la actitud de la protagonista, apática e hipócrita con su entorno, ya que, constantemente finge estar sobria y arrastra a distintos personajes a sostener su mentira mientras que su intención por dejar las drogas parece ser casi nula. En este caso es distinto, ella se permite la sinceridad y confiesa su falta de motivación, declara que se siente cercana a un final y no concibe una expectativa de vida de muchos años. Reconoce que el intento de agredir a su madre bajo el efecto de las drogas es un hecho imperdonable y que por más empeño que ponga en cambiar, ella no se considera merecedora de un futuro mejor.

Ante esta situación, Ali le hace entender que debe creer en algo más que ella y debe aferrarse a un ideal, así plantea los ejemplos de la religión, la poesía y las revoluciones. La idea de vivir por un propósito, algo por lo cual luchar. Llegando al final del episodio, Ali la interpela a Rue preguntándole cómo quiere que la recuerden su hermana pequeña y su madre si llegara a morir, a lo que ella responde: “Como alguien que se esforzó mucho por ser alguien que no pudo ser”. 

Lo trans es espiritual

El segundo capítulo especial tiene como protagonista a Jules, interpretada por Hunter Schafer, quien en este caso, no solo fue actriz sino también guionista. La propuesta de participar en la escritura del guion le llegó a mediados del 2020 y fue un salvavidas, ya que debido a la pandemia, Hunter estaba a punto de tomar la decisión de internarse en un instituto psiquiátrico durante unos meses para encontrar equilibrio emocional y contención. Mucho de lo que sucede en este capítulo está inspirado en fragmentos de sus vivencias como mujer trans en una sociedad hetero patriarcal.

“Fuck Anyone Who’s Not a Sea Blob” es el título de este episodio que transcurre en la primera sesión de terapia de Jules. A primera impresión se puede notar la decisión de vestuario y maquillaje de utilizar un estilo austero, sin prendas que llamen la atención y casi a “cara lavada”, lo cual es poco usual para el personaje quién sueña con estudiar moda y se destaca durante la primera temporada por expresarse a través de su vestimenta.

El motivo por el cual Jules acude a la sesión es el hecho de que quiere dejar de tomar las hormonas que le permiten transicionar de género. Según ella explica, durante toda su vida estuvo creando una imagen propia con base en aquello que la sociedad espera de una mujer, únicamente complaciendo a los hombres. Se siente frustrada, porque luchó por estar a la altura de cánones que actualmente le parecen ridículos. Según cuenta: “Toda mi vida he tratado de conquistar toda la feminidad y en algún momento del camino esa femineidad me conquistó a mí”. Reflexionando, descubre que aquella transformación a la que ella aspiraba no era únicamente en base a cambios biológicos, sino una verdadera revolución espiritual. 

Los efectos secundarios del amor

Ambos capítulos se conectan en forma directa ya que, Rue y Jules habían tenido una amistad que luego se transformó en una relación romántica durante la primera temporada. Sin embargo, durante el último capítulo, Jules decide emprender un viaje y Rue no se siente preparada para acompañarla, por lo cual decide quedarse en el pueblo y tiene una fuerte recaída con las drogas.

Al comienzo de estos nuevos capítulos, se observa una fantasía en la cual ambas viven juntas en un departamento en Nueva York y todo parece perfecto hasta que Jules se retira un momento y Rue aprovecha para volver a consumir, lo cual desemboca en una sobredosis. Ni siquiera en un escenario idílico Rue logra mantenerse sobria y Jules carga el peso de la responsabilidad que conlleva relacionarse con ella.

Durante su charla con Ali, Rue culpa constantemente a Jules de abandonarla y justifica que es el motivo por el cual vuelve a consumir. No admite que es su problema, pero a su vez, lo único que le interesa es retomar la relación, ya que está profundamente enamorada de ella. Ante esta situación, le pide un consejo a la mesera del café, la Sra. Marsha, quién es una sobreviviente de las drogas. La mujer no duda al contestarle: «todo lo que te hace sentir bien no siempre es bueno para ti» .

Mientras tanto, Jules se refiere a su vínculo con Rue en reiteradas ocasiones durante el episodio. Destaca que la mirada que tiene Rue sobre ella es similar a la de una madre, que la ama sin importarle lo que ella haga, sino por aquello en lo que se convertirá. A su vez, se siente atada emocionalmente ya que, cualquier decisión que ella tome sobre la relación, puede llegar a ser utilizada por Rue como un pretexto para volver a consumir.

En estos episodios queda en evidencia las diferentes formas que tienen ambas de amar y transitar la relación. No cabe duda de que están enamoradas, pero eso no quiere decir que no puedan lastimarse, todas las decisiones que toma una repercuten inevitablemente en la otra y un malentendido o una discusión puede desembocar en un caos. Rue admite que para ella “el amor verdadero es cuando no podés existir sin alguien y preferís morir a estar separado. El mundo entero se apaga y solo importa la persona que está enfrente tuyo”.

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