Guernica: tierra para vivir, feminismos conurbanos

Toma en Guernica

Por Ayelén Cisneros
Fotos: Pedro Funes

Recorrimos la toma en el sur del conurbano, predio en el que, desde finales de julio, 2500 familias viven en construcciones precarias y con la amenaza de un desalojo

Unes niñes están jugando al lado de un charco de agua marrón, son varies, tendrán entre cinco y ocho años. A su costado les acompañan dos perros que miran curiosos y expectantes. El horizonte en la toma de Guernica es verde con puntitos, esos puntitos son casas precarias, pequeñas instalaciones cuadradas o rectangulares, muchas veces forradas en nylon negro, lonas o chapas. También se pueden ver muchas carpas. El predio es gigante y está dividido en cuatro barrios: 20 de Julio, La Unión, La Toma y San Martín.

A partir del 20 de julio empezaron a llegar familias a este descampado del sur del conurbano buscando un espacio para vivir, empujadas por la crisis habitacional que vive el país desde hace años y que empeoró con la pandemia. Se fueron avisando por mensajes, el boca en boca fue la forma en la que muches se enteraron que había un predio para instalarse. En este momento se calcula que viven en la toma alrededor de 2500 familias. Las carpas y las pequeñas construcciones se emplazan en parcelas delimitadas por alambres y cables. Las calles de los barrios son senderos grandes que, a dos días de un fin de semana lluvioso, todavía se encuentran embarrados. 

Ariel tiene 30 años y está desde el primer día en la toma. Cuenta que tiene un hijo y que pasa las noches en el predio, que el fin de semana con lluvia “fue complicado”. Él oficia de guía para esta cronista en una extensión de 100 hectáreas. Nos cuenta que todes vinieron por lo mismo: por una tierra para vivir. También nos explica que se armaron festivales en la toma y que pronto va a haber una canchita para jugar a la pelota. Nos dice que les vecines aledañes a la toma le permiten usar el baño para higienizarse. Luego nos señala a un señor, que con una sierra está cortando una madera, y nos explica que en el retén de una de las entradas, las fuerzas de seguridad no permiten el ingreso de materiales. No sabemos cómo consiguió esas maderas, pero está armando una mesa debajo del sol que ya empieza a picar como si fuera verano. 

Les vecines de la toma en Guernica

En el predio se siente una tranquilidad que parece la calma previa al huracán o en este caso, al desastre. Hoy, 1° de octubre está anunciado* el desalojo del predio por parte de la Justicia. La fecha original era el 23 de septiembre, pero el Gobierno solicitó al juez Martín Rizzo correr la fecha ocho días para negociar “una salida sin violencia”. El predio para la Justicia es una propiedad privada con dueño y señor: una parte de los predios es reclamada por la firma Bellaco S.A., que se dedica a emprendimientos inmobiliarios y que tiene planificado construir allí un complejo de barrios cerrados del Club de Rugby San Cirano. Luego hay otros reclamantes, pero todos se encuentran “flojos de papeles”

Por una de las calles del barrio La Toma, Belén, que lleva a sus hijes a cuestas, nos explica cómo llegó al descampado: “Estoy desde el primer día, con mis tres nenes y mi marido. No hay trabajo, mi marido es albañil, se le complicó, no pudo trabajar más”. Y describe que antes de la toma vivía en pleno hacinamiento: “En lo de mi suegra tengo una piecita, de 3 x 3, que no es mía tampoco, es en Presidente Perón. Cuando me enteré que estaba la toma vine, yo no tengo mi lugar, dormimos en una cama de dos plazas los cinco ahí, en esa piecita tengo una cocina, la tele y la heladera”. 

El 40,9% de los hogares en Argentina son pobres, eso dice un informe sobre el primer semestre de este año que acaba de presentar el INDEC. Además, el 56,3% de las personas hasta los 14 años están bajo la línea de pobreza. Por otra parte, hace unos días se anunció que la tasa de desocupación en la pandemia llegó al 13,1% de la población económicamente activa, casi tres puntos más que los números del período enero-marzo, que habían dado un 10,4%. En estas condiciones se vuelve casi imposible pagar un alquiler para las clases populares, por esta razón, lo que ocurre en Guernica no es una excepción. Según un relevamiento de la Federación de Inquilinos Nacional alrededor del 38% de les inquilines no podrá pagar el mes de septiembre en parte o en su totalidad y que el 53% adeuda uno o más meses. Aseguran, además, que el 41% de les inquilines recibió amenazas por parte de les propietaries. 

Otra vecina, a la que nombraremos Sonia, se encuentra en la puerta de su pequeña nueva casa, mirando quiénes pasan. Cada persona que no es del barrio llama la atención. “Vinimos hace dos meses, mis cuatro hijos y yo. Soy madre soltera y estoy sin trabajo”, dice. Y explica, de forma contundente, cómo llegó a la toma: “No tenía donde vivir, vivía con mi mamá, tuvimos problemas, somos muchos. Viví abajo de un puente, por Constitución, con los más chiquitos, el plan es quedarme acá, dicen que van a arrasar con todo el jueves, pero vamos a ver”. 

Durante estos meses les habitantes de este espacio se organizaron y armaron un cuerpo de delegades en el que cada une representa a una manzana. A su vez, elles participan de una mesa de diálogo con el gobierno provincial. En las asambleas también participan movimientos sociales y organizaciones políticas. Por su parte, el Estado, a través del ministerio de Desarrollo de la Comunidad, llegó hace casi dos semanas para hacer un censo. Pudieron identificar 2127 pequeñas construcciones en las que viven 1904 grupos familiares o personas adultas solas. Según estos números, 2797 niñes y adolescentes habitan la toma. Este censo arrojó un porcentaje que habla por sí solo: el 90% de las personas son desocupadas y no pudieron afrontar un alquiler. Aun así, como todo censo, es muy probable que estas cifras “subregistren” la cantidad de personas. 

En el predio el Estado se ve representado solo en las fuerzas de seguridad. Los comedores y merenderos reciben donaciones de organizaciones sociales y personas particulares. Luego del censo, el plan de contingencia aprobado por el juez que sigue este caso incluyó un registro para responder de forma individual a las demandas de las familias censadas. Buscan una desocupación “voluntaria” del lugar. El martes, el gobernador de la provincia, Axel Kicillof, presentó el Plan Bonaerense de Suelo, Vivienda y Hábitat 2020-2023. Como lo dice su título, es un plan a largo plazo. Construcción de viviendas nuevas, reactivación de obras frenadas, desarrollo de lotes con servicios, proyectos integrales de urbanización en barrios populares, son algunas de las propuestas del plan. Ninguna específica para la toma de Guernica.

Infancias en Guernica

Las horas pasan y el desalojo es inminente. En el predio se pueden ver a vecines trazar estrategias de autodefensa que incluyen proteger a les niñes y adultes mayores, delimitar salidas ante una represión fuerte y armar un cerco. En ese contexto complicado, les integrantes del cuerpo de delegades, organizaciones y una Comisión Asesora de Urbanismo conformada por arquitectes y geógrafes de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de La Plata, elaboraron una propuesta de urbanización. El proyecto incluye la creación de un barrio de 145 manzanas con espacios públicos, equipamientos y paseos ribereños en las que podían vivir las 2500 familias. Esta propuesta se apoya en las herramientas que dispone la Ley de Acceso Justo al Hábitat y quedó a la espera de ser escuchada por el gobierno bonaerense.

Organización feminista 

Luego de caminar una hora entre pastos, alambres, charcos y puentes logramos encontrarnos con Camila, delegada de una de las manzanas de 20 de julio. Ella tiene 23 años, es madre de un niño de 3 y participa como delegada en las asambleas feministas que se vienen desarrollando en la toma. “Laburo autogestivamente, tengo un productivo de textil, soy costurera y me solvento a través de eso y una asignación. El padre me ayuda económicamente y laburo en ferias”, explica. Además, relata que se acercó hace más o menos un mes y medio apoyando a su familia. “Llegué a través de mis primas, para hacerles la segunda, bancando un poco acá, quedándome a dormir con ellas, y hasta que un día me ofrecieron un espacio, me ofrecieron un lugar para vivir”, cuenta Camila. Mientras tanto, su hijo juega con el fotógrafo de esta nota. 

Ella trata de resumir la tarea de une delegade: “Todos los días organizamos el tema de las donaciones, sostenemos el cronograma de ollas populares, merenderos, y después las asambleas que son espontáneas, o sea, cuando hay alguna problemática que se tenga que resolver tenemos que juntarnos y debatir o poder consensuar algún tipo de solución para el barrio y hacia el barrio”.

El censo de la gobernación contabilizó 50 mujeres que escaparon de la violencia de género que había en sus hogares. En ese sentido, Camila habla de una situación crítica en relación con las mujeres y disidencias: “Yo creo que una madre soltera que tiene tres o cuatro pibes atravesó muchas violencias, como el abandono por parte de esos padres ausentes. Acá hay muchas madres solteras, hay compañeras que escaparon de hogares violentos. Hay compañeras que llegan en busca de ayuda por interrupciones de embarazos no deseados, hay compas que sufrieron abusos en la infancia, hay situaciones muy críticas, hay casos de abusos infantiles”. Y agrega: “Habrá diez compañeras trans en el territorio y el transodio se ve”. 

La asamblea feminista es el espacio de encuentro entre las compañeras de la toma. Camila resume la última, que fue el domingo: “Se enfocó en poder hablar con las compañeras, que nos acompañemos, ya hay un grupo de WhatsApp de los barrios. Es muy importante sumar a las compañeras, más en este contexto, que es el próximo desalojo. Se tocaron temas como pensar estrategias de autodefensa para ese día y el ingreso de las ministras de Género, Niñez y secretarias que bajaron al territorio”. 

El sueño es tener una vivienda digna. Un derecho que debería ser garantizado para todes, como dice la Constitución Nacional en el artículo 14 bis. Para cerrar esta visita a la toma, Camila nos describe lo que sienten: “Nuestro deseo es quedarnos con estas tierras, ya es nuestro lugar, nuestra zona, la mayoría de la gente está viviendo acá, hay una unidad, hay solidaridad, se formó una contención también desde nuestro sector, desde el sector feminista, nosotras nos acuerpamos con las vecinas por una cuestión de sobrevivir a este sistema violento y patriarcal”.

*ACLARACIÓN: al cierre de esta nota el Juez Martín Rizzo suspendió la fecha de desalojo de la toma.

Agradecemos a Ayelén Berdiñas por su ayuda con los testimonios para realizar esta nota y el aguante.

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