Después del lanzamiento de su libro, charlamos con Xina Ocho: “Hice Inframundo estando yo en el inframundo”

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Por @ladurito 

Ansiedarks, depresión, miedo, intensidarks, falopitas y Capricornio. Estas son, sin duda, las bases desde donde Carla, la Xina Ocho, construye un mundo de fantasía demasiado parecido a la realidad. Sus ilustraciones y cómics cuentan relatos sobre jóvenes millennials, empapados de una infancia menemista, que intentan sobrevivir a un mundo caótico, hostil y desenfrenado.
En su nuevo libro, Inframundo, relata el tormentoso y accidentado encuentro de una joven con un monstruo que nadie más que ella parece poder ver.

 

¿Qué significa dibujar para vos y qué te pasa en el cuerpo cuando lo hacés?

Dibujar para mí es como una especie de terapia, obvio que no reemplaza la terapia en sí, pero es una forma más de terapizar. Es como algo de catarsis porque, para mí, parte de la base de dibujar es no mostrárselo a nadie. Lo que pasa entre que dibujo algo para mí y después lo muestro, es como un camino largo y distinto; pero es eso, es como descargar un poco. Descargar para no morir.

 

¿En qué momento de tu vida arrancaste a dibujar?

Eh, creo que desde que tengo memoria. Justo el otro día fui a la casa de mi abuela y me dijo: “¡Ay, mira, encontré que teníamos cuadernos ahí con un montón de tus dibujos!” Y cuando los vi eran re darks. Había uno que decía tipo: “Angelita mía, me muero de vida” o algo así. Re intenso porque tenía, tipo, 5 años. Se ve que yo no me acuerdo de haber hecho ese dibujo, pero se ve que tenía necesidad de sacar toda esa intensidad afuera. Y nada, después en el colegio obvio. Me pasaba mucho que, no es que no prestaba atención pero, sentía que prestaba más atención si estaba dibujando.

¿Cómo fue la relación entre el dibujo y tu «monstruo» a lo largo de los años?

Y, eso fue un proceso de muchos años. Inframundo lo empecé a escribir en el 2017 más o menos, pero no es que empezó en ese momento. Venía desde mucho antes. Fue un proceso de empezar a registrar cosas a medida que iba madurando, por así decirlo, de hecho cuando lo escribí todavía sentía que no podía bajarlo a algo material, tuvieron que pasar muchos años para que yo pudiera bajarlo a una historia.
Era incontrolable lo que me pasaba cuando lo escribía. Realmente no podía sentarme a hacerlo, estaba con la cabeza en cualquier lado. Antes de eso no tenía idea de lo que quería hacer, estaba yendo por inercia en casi todo en mi vida, pero a medida que lo fui haciendo, en ese proceso, pude empezar a conocer esa parte medio oscura de mi, mirarme un toque e ir negociando con eso hasta estar un poquito más estable como para ir haciendo cada vez más cosas. Pero igual, cada tanto vuelve, yo creo que va a estar ahí para siempre, lo que pasa es que cuanto más lo conoces, hay más cosas de las que te podés atajar. 

¿Qué fue lo que más y lo que menos te gustó de escribir y dibujar Inframundo?

Uf, en el momento no me gustó nada. Era caos, terror, ansiedad, ganas de vomitar, ganas de no hacerlo. Llamaba a mis amigas y les preguntaba cosas, tipo: ¿Esto te parece que está bien? ¿Es horrible lo que hice? Yellas siempre sinceras, desde el lado del amor, me decían que estaba re bueno, pero como yo estaba full con el monstruo, buscaba que me dijeran que estaba horrible. Y nada, fue lidiar con eso,  fue hacer Inframundo mientras estaba yo en el inframundo. Nunca había hecho una historieta larga y era jugar con un montón de cosas que yo no había hecho todavía. Probarme. Entonces era como: “Che, estoy haciendo un guión por primera vez y estoy fallando”. Estaba haciendo una historieta larga y poniendo ahí algo del dibujo que, en mi caso, sentía que no me salía.
Mis personajes no tienen la misma morfología todo el tiempo, van variando; entonces yo veía historietas de otras cosas o de otra gente y mantenían la misma estructura siempre y a mí eso no me salía, entonces sentía que lo mío era un chiste, que estaba haciendo cualquiera. Y fue re choto. Muerte y destrucción. Digamos que lo peor fue hacerlo y lo mejor fue terminarlo.

Igual después bajé y me di cuenta que estoy muy contenta con lo que me pasó. Como que si bien me pasa de sentir que hay un montón de cosas en el libro que podrían estar mejor o que las podía cambiar o lo que sea, estoy contenta porque creo que es la primera vez que a algo que hago, le puedo ver el error y estar bien con eso. Poder decir, es lo que había en ese momento y lo que mejor pude hacer. O sea, es lo que es y así está bien. ¡Wow! Un montón. Es un montón.

¿Qué pensás sobre ilustración digital vs. ilustración analógica? ¿Cuál usaste para hacer Inframundo?

Cuando el libro se convirtió en un proyecto concreto, opté por lo más práctico para mí, que era ir por el lado digital. Igual, yo uso lo digital como si fuera analógico. Por ejemplo, para el color, como iba a ser un plano, sin textura, era como bueno, listo, lo voy a hacer más rápido así, o al menos yo sentía que para mí era más rápido y mejor laburar ese tipo de registro en digital más que en analógico. Hay algo del error en lo analógico que para ciertas cosas está bueno como forma de exploración, pero yo necesitaba sacar un capítulo por mes (antes de publicar el libro, se fue publicando por capítulos en varios medios digitales), entonces no podía dejar ese margen de tiempo para el error. Por ahí, para otras cosas o para otros momentos en donde puedo permitirme un poco más explorar o jugar o lo que sea, sí me gusta más lo analógico; pero acá era más como, tipo, tengo un deadline para entregar, entonces la opción digital fue mucho mejor.
Ahora estoy un poco trabada con hacer el libro y un montón de laburos, así que quedé medio pegada al iPad y al Photoshop y me está costando, pero estoy forzándome a dibujar otra vez a mano en otros soportes. Pero nada, la verdad es que disfruto mucho a ambos de la misma manera.

¿Qué pensás del uso de las redes sociales como forma de dar a conocer el trabajo de ilustración? ¿Cuál es tu relación con las redes en torno a lo laboral?

Todos los dibujitos que yo empecé a subir y demás, fue gracias a las redes. Yo no me movía en círculos de ilustradores, ni tampoco iba a ferias. Yo estaba en la Facultad de Arquitectura y ni idea de cómo se conocía a gente para hacer feria ni nada. Las redes ahí me ayudaron a mostrar lo que hacía con un toque más de libertad, sin exponerme demasiado.

A mí me sirvió para tener laburo. Incluso ahora, porque si bien no estoy haciendo muchos laburos de ilustración, estoy más que nada tatuando. Y consigo laburos por Instagram, subiendo diseños o lo que sea. Creo que en líneas generales es algo positivo, digamos.

 

Ya que estamos con el tema redes, te quería preguntar: ¿Cuáles son tus cuentas favoritas de Instagram?

El de los TikToks que sube Marilina Bertoldi. Otro que es medio border que se llama @bendito_ig (es difícil definir qué suben, pero la descripción es UFOLOGÍA DE INSTAGRAMERS. Lo que me interesa más que nada es que suelen exponer a gente que labura con la salud mental pero de una manera medio berreta. O sea, la salud mental es algo re importante y bueno, hay gente que lucra con eso de una manera muy irresponsable) y después todas cuentas de memes.

 

¿Cuál/cuáles son tus bandas favoritas para escuchar mientras dibujas?

Mientras hice Inframundo estuve full con una lista de bossa nova. Me pasaba que no podía poner música que supiera la letra porque me desconcentraba y me desbalanceaba. Igual también depende del humor en el que esté. También me gusta algo de fondo que hable, tipo la tele en Crónica o algún stream.
Ah, otra cosa que escuchaba mucho, era ASMR. Me ponía mucho unos que son como de roleplay. Hay una que me encanta, se llama “Whispers”, es una rusa que tiene como unos roleplays que te dice bueno, ahora te vamos a maquillar y hace toda la perfo de que te está maquillando. Hay otro que es una diseñadora de interiores que hace como que te viene a remodelar la casa. Y si no también, me ponía el canal de Bob Ross 24 horas. El Señor vivía en otro plano astral, increíble.

¿Cómo fue el proceso de monetizar tu trabajo de ilustradora? ¿En algún momento te lo planteaste como algo serio y arrancaste o más bien se fue dando solo?

En un momento cuando dejé la arquitectura, bah, no la dejé del todo. Ahora doy clases en la facu, pero en un momento, cuando estaba trabajando en el último estudio de arquitectura, me harté, tuve una crisis, renuncié y dije: “Ahora voy a trabajar como ilustradora, re si”, lo intenté un tiempo y eso después me generó otra presión porque, a la ilustración, que era como una herramienta que yo tenía para otras cosas, le puso mucha presión.
Nada. En resumen, para mí trabajar es horrible, entonces todo lo que implica trabajo va a ser horrible, y adjudicarle esa presión de tener que ser el sustento económico a la única cosa que para mí era como un descansito de todas las presiones (dibujar), fue peor porque me empezaba a dar más asco todo, más tedio, más rechazo. Era como bueno, listo, ahora no tengo nada.
Entonces tuve que negociar un toque para hacer un laburo que no me sea tan tedioso, que yo sepa que puedo hacer, que no me va a romper la cabeza y que pueda vivir tranquila, y aparte con el laburo del dibujo elegir qué cosas puedo o quiero. Y aparte, ganar guita con el dibujo pero, no agarrando cualquier cosa, sino eligiendo, sabiendo que puedo sustentarme con otra cosa. Entonces, así le sacó un poco de presión al dibujo y me da espacio para jugar, porque también si le meto mucha presión como que termino súper desgastada y así el laburo creativo se acota un montón.

¿Qué proyectos o planes tenés para el futuro, si es que creés en el futuro?

A futuro no sé, o sea, me encantaría llevar al audiovisual Inframundo, pero si soy sincera, no sé qué costo mental me puede traer eso, o si puedo hacerlo en este momento. Como prioridad quiero tratar de, en principio, sobrevivir.
Me pasa que todas las veces que me puse una meta con mucha presión, la pasé como el orto. Ir viendo qué puedo ir haciendo más a corto plazo, nunca me funcionan las cosas a largo plazo. Son como unas fantasías que después se vuelven una carga. Como que esas fantasías alimentan un poco al monstruo y me suelen generar mucha ansiedad.

Bueno, me quiero divertir hasta que me muera. Ese es el mood un poco. No sé si aspiro a estar tranquila, pero sí lo menos angustiada posible. 

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