Sex Education: la escuela ahora es una trampa

Mesa de trabajo 2

Por Sofía Ronco

La tercera temporada de esta serie suma nuevos personajes sin estereotipos y una directora que complica todo.


No es un secreto que Sex Education es más que una serie. Para muchos, su contenido viene a llenar el vacío que deja la falta de educación sexual dentro de las aulas y en nuestras vidas. Temporada tras temporada se supera y pone nuevas problemáticas sobre la mesa, resaltando que la temática abarca mucho más que saber cómo usar un preservativo o las consecuencias de no hacerlo.

Esta tercera edición mantiene la exploración de les adolescentes sobre la sexualidad como eje central sin dejar atrás la comedia. La novedad se encuentra en mostrar qué pasa cuando en esa búsqueda ya no hay nadie que pueda responderles las dudas o, incluso peor, desinforman. La serie de Netflix nos muestra cómo se desarrolla la vida de les integrantes de la secundaria Moordale cuando sus libertades son limitadas por un nuevo código de conducta implementado por Hope (Jemima Kirke), la directora que reemplaza a Michael Groff en su cargo. Les docentes ya no pueden hablar de sexo y les alumnes tienen que usar uniformes binarios (mujeres con faldas y varones con pantalón) que terminan por anular sus formas de identificación..

La ESI que no necesitamos

La ideología conservadora que Hope impone en la secundaria Moordale se asemeja a la mentalidad de los grupos que marcharon en 2018 contra la reforma de la Ley de Educación Sexual Integral bajo el lema #ConMisHijosNoTeMetas. Ellos sostienen que esas enseñanzas tienen que estar a cargo de la familia, no de las escuelas. Además, tienden a rechazar el contenido relacionado a la diversidad de género porque comprenden la sexualidad únicamente desde su aspecto biológico-reproductivo, es decir, solo educan sobre relaciones heterosexuales. En esta línea, la nueva directora enseña o, mejor dicho, desinforma con un pensamiento similar. Lejos de ayudar a que les adolescentes entiendan más sobre sexualidad, decide introducir la abstinencia como el mejor método anticonceptivo. En una escena, Jean (Gillian Anderson), terapeuta sexual y madre de Otis, le explica simplemente porqué su manera de accionar es inviable: “Qué pena que la abstinencia no se lleve bien con las hormonas». Deja en claro que les jóvenes no van a parar de tener sexo, por lo que la mejor opción siempre va a ser darles todos los instrumentos posibles para que lo hagan de forma segura, consciente y responsable. 

Paralelamente, les chiques siguen buscando ayuda recurriendo a otras vías: en el primer episodio vemos como Kyle (Jojo Macari) abre su propio consultorio sexual en los viejos baños del colegio. Cuando une compañere recurre a él para saber por qué no puede hacer acabar a su pareja, él le explica que puede tener que ver con el tamaño de su pene. Un consejo que puede sonar absurdo y errado. ¿Kyle de verdad piensa eso? ¿No sabe que gran parte de los orgasmos de las personas con vulva se dan gracias a la estimulación del clítoris? ¿O solo lo dice para humillarlo? No, su respuesta fue honesta, para Kyle el porno funcionó más que nada como una escuela, siendo un lugar donde abundan concepciones estereotipadas y ficcionales de lo que en realidad es garchar. Así se confirma otro peligro de dejar la educación sexual a cargo de los mismos adolescentes.

Más diversa que nunca

La serie aprovecha esta nueva narrativa para ser más inclusiva y exponer los problemas que personas de género no binario deben enfrentar diariamente. Se introducen dos personajes que no se perciben exclusivamente femeninos o masculinos, por lo que son quienes más afectades se ven por las nuevas reglas del colegio. Un ejemplo puede verse cuando las clases de educación sexual son divididas en dos grupos, varones y mujeres, no saben a cuál asistir. Hope les indica que deben ir a la fila de las chicas y Cal (Dua Saleh) cuestiona que elle no es una chica. A esto la directora responde: “Aprenderán sobre anatomía femenina, estoy segura de que eso te ayudará”, negándole la validez su identidad. 

En otra ocasión, Cal no puede comenzar una relación con Jackson, el chico que le gusta, porque es heterosexual. A pesar de que Jackson se siente atraído por elle y respeta su identidad de género, empezar una noviazgo con Cal implicaría entender que no está en pareja con una chica, es decir, aceptar que tiene una relación queer.» Con distintas escenas como estas, Sex Education incluye una temática sobre el género que es novedosa dentro del contenido mainstream en el que recién está comenzando a ganar terreno la diversidad sexual.

La ficción no se detiene ahí, sino que incluye otro personaje que vive una realidad distinta respecto a su sexualidad. En este caso, Isaac (George Robinson), vecino e interés romántico de Maeve (Emma Mackey), tiene una discapacidad por la cual no puede mover la mayor parte de su cuerpo, pero eso no le impide protagonizar la escena sexu

al más dulce e íntima de la serie. Cuando ambos deciden llevar más allá su amistad, Maeve no sabe qué tanto Isaac puede sentir de su tacto. Después de que él le explica, ella comienza a besar y acariciar su cara sabiendo que eso es lo que le va a gustar. Consiguen así alejarse de los estereotipos negativos que existen sobre la salud sexual de las personas con discapacidad. George Robinson se refirió a la importancia de su personaje: “Solo muestro que las personas con discapacidad son todo: somos padres, somos hijos, pasamos por problemas económicos, tenemos problemas con nuestras relaciones, tenemos todas estas cosas. Y sí, somos seres sexuales como todos los demás.” 

Lo clave de la representación en Sex Education es que no se siente forzada. Las disidencias no son representadas únicamente por aquello que les hace distintes a los demás. En lugar de victimizarles, el guión se interesa por darles una historia, problemas que cualquier adolescente pueda tener y con los que se pueda empatizar. Como si eso fuera poco, es verdaderamente inclusiva en cuanto al reparto de actores. Tanto Dua Saleh como Robyn Holdaway que interpretan a alumnes no binaries también lo son fuera de la ficción. El personaje de Isaac fue adaptado para tener la misma discapacidad que el actor que lo personifica, algo muy distinto a lo que ocurre en otras series como Glee en la que Artie es interpretado por un actor que no posee una discapacidad. La serie de Netflix da la oportunidad a actores pertenecientes a minorías de representar sus comunidades en Hollywood y no ser interpretades por personas con distintos privilegios, asegurándose así de no caer en errores estereotípicos por la falta de conocimiento de sus experiencias. La trama no se enfoca únicamente en lo sexual. 

La tercera temporada juega con el balance entre el desarrollo de la historia de les protagonistas y les personajes secundaries. En sus 8 episodios logramos involucrarnos en las vidas de varies alumnes y entender cómo, de alguna manera, todes están pasando por lo mismo: la búsqueda de su identidad. Así vemos cómo Aimee (Aimee Lou Wood) necesita empezar a conocerse a ella misma para superar el abuso que sufrió en la temporada anterior. O Adam (Connor Swindells) que, al igual que su padre, empieza a abrirse a los demás y explorar qué es lo que lo hace feliz. Sin dudas el crecimiento de les personajes y sus relaciones con les demás es de lo más destacable.

Con una cuarta temporada confirmada, Sex Education sigue recordándonos que es posible hacer una serie sobre adolescentes inclusiva, divertida, interesante, novedosa sin caer en estereotipos ni subestimar sus problemas. Su éxito no es casual, es la respuesta a la necesidad de les pibes de encontrar un lugar en donde sentirse representades y aprender eso que no encuentran en otro lado. La información es la clave para vivir una sexualidad responsable y esperamos que cada vez haya más contenido como éste para poder encontrarla.

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