La pregunta de la abuela

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Por Luciana Barbini
Foto: Florencia Petra

Hola, me llamo Luciana, tengo 27 años y nunca tuve una pareja estable.

Un día mi abuela llamó por teléfono, yo estaba en mi cama con un chico que se había quedado a dormir. Ella hizo lo que yo llamo la pregunta de la abuela, esa que nunca se le olvida, que puede tener sus variables: “¿andás de novia? ¿Conociste a algún chico? ¿Tenés algún amigo?” (esta última con mucho énfasis en la palabra amigo).

Como adivinarán mi respuesta fue negativa, pero lo más sorprendente es cómo mi abuela reaccionó a ella: no te preocupes, ya va a llegar. Abuela: hay un chico al lado mío con el que estuve horas cogiendo, te juro que no estoy preocupada. Bueno, no le dije eso, solo lo pensé.

Sin embargo, mi abuela no es la única a la que le importa por demás este aspecto de la vida de las personas. Tengo una compañera de trabajo a la que le hago bromas porque parece tener una obsesión con el estado civil de la gente. Me la imagino iniciando una conversación con une desconocide al estilo de “hola ¿cómo es tu nombre?¿Estás en pareja?”.

Otra situación que suele pasarme es que, como nunca me vieron con una pareja, asuman que no me gustan los varones ¿Qué diferencia habría si mi pareja fuese de otro género? ¿Acaso no debería mostrarme con ella? Parece que para algunas personas, las sexualidades disidentes aún deben estar escondidas. El típico “en privado que hagan lo que quieran, pero adelante mío no”, algo que a les heterocis no se les reclama.

Los libros, las películas y, básicamente, el mundo ha construído una idea de cómo deben ser nuestras relaciones: monógamas y heterosexuales. No contentes con eso, también nos hicieron creer que cada persona tiene su “media naranja” (como si estuviésemos incompletes), que los celos significan amor y un montón de pavadas peligrosas que, gracias a los feminismos, hoy nos estamos cuestionando.

Ojo, no es mi intención hacerme la superada ni la autosuficiente, hay días en los que lloro porque quiero mirar una película de terror pero sin la parte de tener que dormir sola después, o simplemente tener la seguridad de que habrá alguien del otro lado del teléfono si tengo un ataque de pánico a las 2 am (sí, tengo amigues, pero vamos, todes sabemos que son vínculos diferentes).

Que nunca haya tenido una relación seria con alguien tampoco significa que no lo haya querido, simplemente que con las personas con las que quise algo más de compromiso no matcheamos sentimientos ¿Alguna vez pensaron en cuán difícil es que dos personas se conozcan, se gusten y quieran el mismo tipo de relación con la otra al mismo tiempo? A veces pienso que el amor es un poco una cuestión de timing, pero no está chequeado.

Por momentos incluso he sentido hasta curiosidad por saber qué se siente estar enamorade de alguien y que ese alguien también lo esté de mí. Me da un poco de vergüenza escribir esto, pero le pongo fichitas a mostrar mis vulnerabilidades y contradicciones para demostrarle a alguien además de Google que no soy (somos) un robot.

También entiendo que muchas veces, esa presión externa -entre otras cosas- me llevó a quedarme más tiempo del que debía en algunos vínculos que no me hacían sentir del todo bien, forzando situaciones y emociones donde realmente no pasaba nada.

Creo que los vínculos viven en mutación constante y todo el tiempo hay cosas que ajustar o que cambiar y me parece importante estar atentes a lo que sentimos nosotres y las personas que nos acompañan. Por eso trato de llevar mis vínculos sexoafectivos con calma y, lo más importante, sanamente. No me importa el título que tengamos o la falta de él si nos tratamos con respeto y responsabilidad afectiva. Hoy no estoy dispuesta a conformarme con algo que no me cierra.-

 

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