No me siento cómoda ni orgullosa (todavía)

Placa 1

Por Cinthia Giselle Dalama

En el mes del orgullo LGTBIQA+ reflexionamos sobre la incomodidad y la vergüenza.

Si me pongo a pensar es probable que nunca me haya sentido cómoda antes. No sé si me siento cómoda ahora. Tampoco sé si podría sentir comodidad: soy una gorda lesbiana. Me digo lesbiana porque no sabría como definirme en este cuerpo que tengo, como completar con un término mi identidad sexual y de género. Seguro no me siento mujer y eso ya me genera incomodidad. No con otres, conmigo. Hace rato que dejé de pensar que lo que se ve es lo que soy. Soy mucho más eso. ¿Cómo sentirme cómoda en un mundo donde todo tiene que tener una etiqueta y donde es posible que me convierta en un bien de consumo? Ya soy un bien de consumo.

Podría pasar horas evaluando las etiquetas y pensando formas de definirme, palabras que al fin y al cabo me van a terminar quitando el aire porque no las puedo decir en voz alta a veces. Ahí me pregunto si realmente me siento orgullosa, si siento que hay algo de orgullo en angustiarme mientras escribo esto y quiero gritarle a todes les que hablan de diversidad que no sólo somos personas que nos ponemos brillo en la cara.

Y acá me atrevo a por lo menos hablar de les míes, de mis amigues, de mis compañeres, y de mí también, obvio. Sentimos mucho dolor y disforia a veces: no todes entramos en sus estereotipos, no todes queremos entrar ahí. Si nos corrimos de la norma es porque justamente no queremos ser normalizades por sus marcas y sus industrias.

Adormecí mi desesperación de no saber qué hacer con mi cuerpo desde adolescente. Es intolerable el dolor de no pertener a vos misme así como estás y ver que todes a tu alrededor están haciendo una carrera para parecerse a alguien más. Yo no me quiero parecer a nadie o sí, no sé, pero estoy segura que cuando tenía 8 y 12 no quería ser delgada, no quería tener el pelo largo y liso, no quería usar vestidos y muchísimo menos quería hacer todo eso para agradarle a un tipo. Simplemente lo hacía para sobrevivir, me salía porque veía que era menos doloroso vivir en sociedad siendo une adolescente de esa manera.

¿Cómo sentirme orgullosa hoy después de muchos años de esconderme cuando todavía y de alguna forma me sigo escondiendo de la angustia de no saber quién soy? Tal vez sí tenga vergüenza, y tal vez el orgullo no sea la única salida de ese lugar. Porque ya no estoy en el closet, pero no sé si estoy orgullosa. El orgullo parece ser un mandato más, algo que todes acatan. Y me da culpa y vergüenza también criticar cómo se sienten otres como yo, pero necesito pertenecer a algún lado, con alguien, con algunes. Necesito no ser más la adolescente adormecida, ya no puedo estar adormecida, pero tampoco puedo seguir reproduciendo lo que hacen otres porque me resulte fácil y menos doloroso. Porque en el fondo me duele tener vergüenza, me duele no tener orgullo, me duele ver que hay estereotipos dentro de la diversidad.

*

«Becoming the image of your imagination. The most powerful thing you can do is become the image of your imagination.» (Convertirte en la imagen de tu imaginación. Lo más poderoso que podés hacer es convertirte en la imagen de tu imaginación).

Mirando la última temporada de Ru Paul escuché ese tema y recordé que lo que no se muestra,  no existe. Y agrego: tal vez hay cosas visibles, pero que no llegan a algunes, a las que por más que estén online falta acceso. Y acá me quiero detener: que algo sea visible, que se muestre y que esté presente no significa que genere un estereotipo. Pienso justamente en las drags y mi mente se llena de posibilidades y de formas de ser. No es una limitante, es una nueva oportunidad. Supongo que lo pienso porque ni siquiera tuve la oportunidad de vivirme en lo que era y lo que quería si no sabía que existía eso.

Siempre recordaré cuando conocí a Alyssa Edwards. Me miró y me dijo que era una diosa para estar tan encogida de hombros. Me dijo que me relaje, me hizo unos gestos con sus hombros y me pidió que le prometa que iba a disfrutar su show. Esa noche no me la olvido más, mi incomodidad dejó de ser sólo mía, porque alguien la notó también.

*

Por supuesto que celebro la posibilidad de elegir y de poder decidir mi identidad y vivirla. Pero esa oportunidad se vuelve una obligación y una responsabilidad con les que no pueden. Lo personal es político. Como todo lo que hacemos y mostramos. El impacto es infinito, no me puedo hacer la tonta y seguir reproduciendo un sinfín de cosas que no siento y que no me pasan.

Porque así como yo vivo en la incomodidad, sé que algunes viven aún menos cómodes y confiades que yo. Es por elles que sé que existen aunque no les vea y por mis compañeres que ya no están hoy, por compañeres que habitan lugares en el mundo hostiles para lo diverso, porque al fin y al cabo, todes tenemos derecho a vivir una vida sin violencia y sentirnos al menos una vez orgulleses de quiénes somos.

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