Una noche bien riot

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Por Ana Valeria
Foto: Zepeque

La visita de las Pussy Riot a nuestro país fue inesperada pero con buen timing: después de un montón de lucha en la calle (¡y lo que aún falta!) sabemos que estamos listes para elles.

Bajo el lema “La protesta amenazada”, Nadya Tolokónnikova, una de las fundadoras del colectivo artístico ruso Pussy Riot; Daniel Sandoval, docente villero; Paula Litvachky, directora del Área de Justicia y Seguridad del CELS y con la coordinación de la periodista María Florencia Alcaraz, se realizó una charla sobre el punk, el feminismo y cómo es enfrentar al sistema. Desde esta parte del planeta podemos no dimensionar del todo los efectos de las severas leyes rusas. Te sorprendería saber que Nadya y Daniel se vieron totalmente conmovides por la historia que ambes tenían para contar: no somos para nada distintos en tanto y en cuanto el sistema nos atraviese.

Después de la charla, fue el turno del show de Naomi Preizler. La ex modelo, que supo desfilar para Chanel, Givenchy, Balenciaga, Vivienne Westwood, Jean-Paul Gaultier, Jeremy Scott y Marc Jacobs, quiere despegarse definitivamente de su faceta pasada. En principio, resulta curioso que una artista que el día anterior tocó para el Gobierno de la Ciudad hoy esté abriendo el recital del emblema del punk feminista mundial de la última década. Tal vez los organizadores no tenían el teléfono de las She Devils, la banda que marcó los cimientos del riot grrrl en Argentina, que casualmente están volviendo a tocar después de años, al igual que Bikini Kill. Una cuestión de timing, otra vez.

Naomi sabía con el peso que cargaba y el público se lo remarcó. Es por eso que hizo un speech entre canciones, diciendo que hoy es quien quiere ser. Sí, es el slogan de Barbie. Y todo esto me hace repensar un montón de cosas, y ahí me doy cuenta ¿el punk no es un poco eso?

Dice Nadya en su último libro (El Libro Pussy Riot, Roca Editorial, 2018): “No intentes definir el punk. Ser punk es sorprender en todo momento. No se trata de llevar una cresta hasta que te mueras. Ser punk significa cambiar tu propia imagen de forma sistemática, ser esquivo: sabotear los códigos culturales y políticos. El punk es un método”.

El método punk está en el DIY (do it yourself o hazlo tú misme), y la gracia es justamente que cualquiera puede hacerlo. Ser consciente que “cualquiera” soy yo misma. Y no importa dónde estés ni cuándo te llegue: el punk te está esperando. Las Pussy Riot se vieron inspiradas por los fanzines de las Riot Grrrl, comandados por Kathleen Hanna en Estados Unidos en los años noventa. Les llegó una década después, en Rusia, bajo el gobierno de Putin, sintiendo lo mismo. Una conexión atemporal que sólo el arte puede lograr.

Desde el vamos, el show de las Pussy Riot no se armó como si fuese una banda tradicional. Ellas hacen hincapié en que son un colectivo, y que por eso utilizan máscaras, para dejar los egos de lado y preservar el anonimato, algo muy importante para el tipo de expresión artística que realizan. No olvidemos que sus tres miembras fundadoras estuvieron en la cárcel durante dos años por los delitos de blasfemia, apología del terrorismo, vandalismo e incitación al odio religioso. Todo esto por cantar un minuto en contra de Putin en una iglesia. El video original todavía se puede ver en Youtube.

Como apertura del show, subieron les compañeres de la Campaña Nacional por la Legalización del Aborto. Con los pañuelos en alto, como en cada martes verde en el Congreso, en cada vigilia, y con ellas aún en el escenario, las Pussy Riot salieron a escena. Acompañadas por dos bailarinxs (que gracias a Instagram descubrimos que fueron Galanjah y Freedancer), una gran puesta de visuales y luces, hay que decir que el show fue demoledor.

Como auguran estos tiempos, el trap es el nuevo punk. El bajo te retumba en el pecho y el mensaje está claro: hay un montón de cosas que todavía están mal en el mundo y podemos cambiarlas. De hecho, pasaron unas visuales en las que explican que probablemente vayan presas por lo que dicen en sus canciones. En el medio del show, hubo una performance muy celebrada por todes les presentes. Y las rusas volvieron al escenario, cargadas y listas para terminar con este show de una hora y media que fue una masterclass de punk y feminismo.

Otro día charlamos de que se hayan presentado en Niceto, con una entrada a $800, y no hayan armado una actividad, performance o intervención en alguna plaza o lugar abierto, tal como hacen en Rusia. Pero tal vez esa sea nuestra tarea. ¿Nos vemos ahí?

 

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